Recreando el arroz rojo de mis ancestros

Como cocinera inexperta que fui en un momento de mi vida (bueno, sigo siéndolo en muchos aspectos) uno de mis primero retos fue sobre cómo hacer arroz rojo sin que se me apelmazara.

Era indiscutible que algo hacía mal porque al comer el arroz de mi madre era celestial, el de mi abuelita quien lo hacia diario… era majestuoso.

Así que sin desear alcanzar ni lo celestial ni lo majestuoso, quería por lo menos hacer un arroz comestible.

Y sí, la practica hace al maestros y junto a algunos tips que uno se va encontrando en el camino, es posible.

Afortunadamente mi arroz rojo luce espectacular ahora después de unos … 1000 intentos jajaja

Como en la mayoría de las recetas, hay variaciones de esta receta. Algunos cocineros usarán manteca o margarina en lugar de aceite, otros agregarán los famosos consomés industriales de pollo disueltos en agua como sustituto de ambos.

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Ok! vamos entonces con esta variante y para cocinar este arroz, asegúrate de usar una olla gruesa de al menos 10 cm de profundidad y 15 cm de ancho.

El arroz mexicano se prepara casi todos los días en algunos hogares (como en el caso de mi abuelita).

Así que también era una cantaleta escuchar cuando era joven que tenía que aprender a cocinar este platillo que es básico en nuestra cocina... en fin, así las cosas, por lo que ahora vamos a recrear el arroz de mis dos mujeres preferidas:

Ingredientes

  • 1 ½ tazas de arroz blanco de grano mediano
  • 3 cucharadas de aceite vegetal
  • Aproximadamente 3 ½ tazas de caldo de pollo
  • 2 jitomates medianos aproximadamente 1 ½ taza picados
  • 1 ½ cucharadas de cebolla blanca picada
  • 1 diente de ajo picado
  • Sal al gusto

Los siguientes elementos son opcionales:

  • 1 zanahoria pequeña finamente picada
  • 1 taza de chícharos
  • 1 ramita de cilantro
  • 2 chiles serranos

Instrucciones

Coloca el arroz en un tazón grande a prueba de calor y vierta en agua caliente para cubrir. Revuelve una vez, luego deje reposar durante 5 minutos.

Transfiere a un colador sobre el fregadero, enjuaga con agua fría, luego drena nuevamente.

Agita bien el colador para eliminar el exceso de agua. Pon a un lado para que se seque un poco. Si usas chícharos congelados, descongélalos con anticipación (lo ideal es que sean frescos).

Para este arroz, usé 1 taza de chícharos. Esta es una elección personal, también puedes agregar zanahorias si lo deseas.

Calienta el aceite en la sartén grande y pesada, agrega el arroz, debe chisporrotear al tocar el aceite.

Cocina a fuego medio hasta que comience a convertirse en un delicado color dorado. Este paso tomará entre 8 y 10 minutos.

Revuelve ocasionalmente para asegurarte de que el arroz no se pega al fondo de la sartén.

Con cuidado inclina la sartén y retira el exceso de aceite con una cuchara.

Mientras tanto, vierte los jitomates, el ajo y la cebolla en un procesador de alimentos o licuadora, procesa hasta que quede suave.

Agrega la mezcla de jitomate al arroz y revuelve a fuego medio-alto.

Sigue cocinando hasta que todo el líquido haya sido absorbido asegurándote de que no se pegue al fondo de la sartén. Tarda unos 5 minutos para este paso.

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Agrega el caldo y las verduras opcionales (zanahorias, chícharos, serrano y cilantro) y sal al gusto. Cubre la sartén y cocina a fuego medio hasta que todo el líquido haya sido absorbido.

Con un tenedor, cava con cuidado hasta el fondo del arroz para ver si queda algo de humedad.

Si es así, continúa cocinando a fuego lento durante unos minutos más, aún tapado, hasta que estén tiernos.

Retira la sartén del fuego, sin destaparla y déjela reposar durante 10-15 minutos para darle al arroz la oportunidad de continuar al vapor.

Usando un tenedor, levanta ligeramente el arroz y sirva.

Fuentes: Youtube; laroussecocina.mx; lavanguaradia.com; elpais.com; kiwilimon.com